rumiando PAS

Cómo parar de rumiar con pensamientos en bucle como mamá PAS

Un día cualquiera puedes traer la mente llena de pensamientos. Es muy característico como mamá PAS que somos. Por ejemplo:

  • Te preocupa cómo abordar cierto desafío de desarrollo de tu hijo, que últimamente está más irritable;
  • estás pensando en qué preparar de comer que satisfaga las preferencias de todos y que no te lleve más de una hora preparar;
  • recuerdas ese comentario que tu madre te dijo ayer y te hizo sentir mal;
  • te sientes un poco triste por lo desconectada que has estado de tu pareja últimamente;
  • te preguntas qué dirá tu jefe si no cumples con esa fecha límite;
  • te molesta ese extraño sonido afuera;
  • y te preguntas dónde dejar a los niños mientras te escabulles para cortarte el pelo este fin de semana.

¡Es bastante agotador!

Aclarando el panorama.

Tenemos 2 aspectos aquí como mamás PAS.

  1. Nuestra forma profunda de procesar los pensamientos
  2. Nuestra capacidad de captar todo tipo de estímulos, incluso los sutiles o imperceptibles a otros.

a) Nuestra forma profunda de procesar los pensamientos

Como personas altamente sensibles procesamos la información de forma profunda y damos vueltas en la cabeza a los temas que nos importan. 

Eso es positivo cuando al analizar y conectar ideas llegamos a buenas soluciones, soluciones creativas, o a entendimientos profundos de algún tema.

Pero por otra parte, cierto tipo de pensamientos constantes nos pueden abrumar mental y emocionalmente cuando, después de dar tantas vueltas nos enredamos cada vez más, y nos perdemos en un laberinto mental con algún tema.

A esto se le conoce como rumiar o enredarse en un espiral de pensamientos sin parar. Entonces, no sólo no encontramos la solución, sino que nos perdemos en ellos de forma nociva, porque ya no aportan.

Nos pueden generar emociones negativas, y hasta alterar nuestra conducta, o tener efectos sobre nuestra salud como insomnio, ansiedad, depresión, etc.

b) Nuestra capacidad de captar todo tipo de estímulos, incluso los sutiles

Nuestro rasgo de personalidad nos deja vulnerables a absorber demasiada información (energía, emociones, detalles sensoriales). Cuando tenemos un exceso de estímulos, nuestros sentidos se saturan al punto del agobio sensorial y mental.

Entonces, ¿qué hacer?

Nuestras personalidades son las que son, y nunca podremos desconectarnos de ese exceso de información ni de nuestro mundo interno tan dinámico. 

Recuerda, procesar profundamente es nuestra naturaleza y está bien.

Pero lo que sí es muy importante es:

Estar consciente y alerta cuando un pensamiento empieza a entrar en esa espiral que ya no te conduce a ninguna solución y que empieza a afectarte negativamente. Y hacer algo que te haga SALIR DE SEGUIR PENSANDO EN ESO.

Existen herramientas que pueden ayudarnos a detener la espiral mental que se crea al sentir y pensar tan profundamente. 

Practicando estas herramientas, aprendemos cómo “salir de nuestras cabezas y entrar en nuestras vidas”, precisamente en el momento en que te das cuenta que empiezas a entrar en esa espiral de pensamiento inútil.

Aquí hay tres herramientas, de mis favoritas por ser sencillas.

1. Ríete, encuentra alegría y asombro en el momento presente.

Probablemente hayas tenido momentos como madre en que, sin importar cuán enojada o frustrada te sintieras, tu hijo hizo algo gracioso o cariñoso y derritió tu corazón. 

Y eso es porque es difícil permanecer encerradas en nuestras espirales negativas habituales cuando experimentamos otras emociones fuertes. 

Por tanto, encuentra formas de reír, de sentirte feliz o de dejarte impresionar por la maravilla y el asombro de la vida que te rodea. Eso te empuja hacia el momento presente y a salir del espiral de ese pensamiento inútil.

Un tip es hacer una lista de las cosas que te brindan esa sensación de bienestar y tenerla a tu alcance (en tu teléfono, por ejemplo). 

Tener esa lista es útil porque, cuando nuestro estado interno es muy incómodo, es difícil recordar qué más podemos hacer para cuidarnos. Tener una lista te puede ahorrar algo de esfuerzo en esos momentos. 

Que sean cosas que te hacen sentir bien, como la primera sonrisa real de tu bebé, esa broma que siempre te hace reír, una foto de ese lugar en la naturaleza que te tranquiliza el corazón, o un recuerdo de estar feliz, etc. 

Algo muy positivo para tí, que contrarreste el peso de esos pensamientos nocivos, para que puedas pensar en otra cosa y salir de esa espiral en ese momento.

2. Háblalo con alguien

Todas necesitamos ser escuchadas, especialmente cuando hay mucho ruido interno (pensamientos y sentimientos). 

Contarle a alguien sobre ese tema que traes en la cabeza puede ayudarte a darte cuenta de cosas que no veías “en tu cabeza”, pero que al comunicarlo con palabras, suenan más objetivamente y te permite salir de la espiral de pensamientos.

También te ayuda a dejar de crear diálogos imaginarios y, en caso de que después debas hablar de eso para resolverlo, te ayuda a ensayar lo que dirás y harás, en respuesta a otra persona. 

También puedes obtener una importante validación emocional al compartir lo que sucede dentro de tí con la persona que te escucha.

Si no tienes con quién hablar, o si “tu persona confidente de siempre” no está disponible por algún motivo, habla contigo misma. Encuentra un lugar privado y di en voz alta lo que tienes en mente. O escribe lo que estás pensando y después puedes romper esa hoja de papel.

Por extraño que parezca, hablar contigo misma ayuda a sacar tu experiencia interna de tu cabeza y cuerpo, liberándote para tomar diferentes decisiones. 

Por supuesto, hay algunas cosas de las que puede resultar muy difícil hablar sin apoyo. En ese caso, busca un terapeuta, coach o alguien similar, que se especialice en trabajar con PAS. 

Hablar con una parte neutral puede ayudarnos a explorar las cosas que nos siguen surgiendo y obtener la aceptación o el valor que necesitamos para comenzar a actuar y salir de ese bucle de pensamientos.

3. Escribe un diario.

Llevar un diario es una gran manera para que alguien se apropie de lo que sucede en su interior, inicie un proceso de autodescubrimiento sin prejuicios y comience a identificar formas de hacer cambios que realmente se ajusten a su personalidad, circunstancias de vida, y necesidades.

No existe un enfoque único para llevar un diario. De hecho, si te has hablado a tí misma de la manera que describí antes, ya te has dedicado a escribir un diario. Pero puedes googlearlo para encontrar algunos tips útiles.

El denominador común entre los diferentes métodos de escribir un diario es que te ayudan a sacar cosas y a verte a ti misma de nuevas maneras.

Ahora ya conoces 3 herramientas que puedes usar. O encuentra otras que se adapten a tí. Aquí lo importante es lo que ya te he dicho antes sobre ser proactiva y tomar responsabilidad por tu propio bienestar emocional como mamá PAS.

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¡Saludos! / Zulema

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Actualizado: 28-09-2022 por Zulema

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